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Cómo encontrar y potabilizar agua

como potabilizar agua

En determinados lugares no siempre resulta sencillo encontrar agua y aún menos potabilizarla y convertirla en apta para el consumo humano. Un superviviente puede encontrarse con serias dificultades al no poder acceder a este líquido clave para sobrevivir, de ahí que queramos mostrarte diferentes opciones para saber cómo encontrar y potabilizar agua

Ante cualquier accidente o situación de supervivencia, lo más importante es acudir al rescate de las personas y llevar a cabo ciertos protocolos de actuación para atender a los heridos. Después de esto, la necesidad que debemos abordar es la búsqueda de agua. Si no disponemos de ella, una persona puede aguantar de 3 a 5 días a una temperatura normal (a veces incluso una semana) o 2 días si se trata de una zona de calor extremo.  

¿Cuánta agua necesita el cuerpo humano?

Todo dependerá de la temperatura a la que esté sometida el cuerpo, así como la humedad ambiental y el tipo de actividad realizada. Aún así, nunca deberá ser inferior a dos litros al día.

En el caso del desierto, una persona necesitará beber entre 10 y 12 litros de agua para llevar a cabo una actividad normal. 

Cómo podemos encontrar agua en la naturaleza

En lugares templados sujetos a temperaturas moderadas, que no se distinguen por ser ni frías ni calurosas, no resulta muy difícil dar con pequeños torrentes y arroyos. Sin embargo, en las zonas más desérticas o secas, la situación puede complicarse bastante.

Un lugar que posea un cúmulo de vegetación puede ser una señal clara de la existencia de agua. A veces basta con observar la actitud de los animales y seguir sus movimientos a primera hora del día o a última hora de la tarde, momentos en los que necesitan beber y encontrar agua.  

Presencia de agua en el terreno

Si el agua escasea, dado que el agua tiende a descender, una de las mejores alternativas que tenemos consiste en buscar en los valles

Otra buena opción es buscar vegetación verde. En cualquier hábitat en el que las plantas crezcan, existirá agua. De hecho, aunque seamos incapaces de verla, lo más aconsejable es hacer hoyos alrededor para tratar de encontrarla y con suerte no a mucha profundidad. 

Si nos encontramos en una zona rocosa, encontrar agua resulta más difícil. Si encontramos alguna cueva en una área caliza, puede que hallemos agua en su interior. En cuanto a las zonas volcánicas, las rocas formadas a partir de lava tienen cavidades que la hacen porosa, permitiendo la afluencia de manantiales

En la costa no resultará complicado hallar agua salobre, que es más salada que el agua de río pero menos que el agua de mar. Este agua no entraña ningún riesgo para la salud y podemos encontrarla buscando entre dunas. Si no hay, excava en la playa durante la bajamar y por encima del nivel de la pleamar. En este caso, no hace falta cavar muy hondo porque el agua dulce permanecerá flotando sobre el agua salada.  

Beber agua del mar es un peligro para la salud por su alta concentración de sal. Beberla podría conducir a la muerte, de ahí que en caso de no encontrar agua potable, debamos destilarla a través de un destilador que podremos improvisar nosotros mismos. 

En los desiertos también es posible encontrar agua, gracias a la condensación que tiene lugar por la mañana ante los valores mínimos y máximos de temperatura registrados durante la noche y el día. Esta condensación se deposita sobre diversas superficies como las hojas de las plantas, de las que podremos beber directamente o bien recoger las gotas de agua formadas con un paño o esponja.  

Improvisa un destilador de agua

Al no encontrar ninguna fuente de agua, lo más acertado es improvisar un destilador, que podremos emplear incluso en los desiertos por la condensación a la que hemos hecho alusión. 

Para hacerlo posible debemos disponer de un plástico de unos 2 metros, así como un recipiente para recoger el líquido. También sería de gran ayuda un tubo de plástico para no tener que desmontar el destilador cada vez que quisiéramos beber. Se trata de un sistema sencillo con el que podríamos conseguir diariamente medio litro o incluso un litro de agua. 

La forma de proceder consiste en cavar un hoyo para colocar el recipiente donde irá a parar el agua formada por la condensación generada en las paredes del plástico. Bastará con colocar un piedra en el centro del mismo para guiar las gotas hasta el receptáculo. Incluso el destilador resultará más eficaz si metemos plantas en el hoyo para aprovechar su humedad.   

Indicios de la existencia de agua a través de la conducta animal

Como ya hemos mencionado anteriormente, observar la conducta animal puede llevarnos a encontrar agua. Sin embargo, no todas las especies animales nos servirán del mismo modo.

Los carnívoros al comer la carne de sus presas, obtienen líquido, de ahí que no necesiten beber con tanta frecuencia como en el caso de los herbívoros. Estos, además, suelen beber al amanecer y a la puesta de sol, momentos propicios para estar pendiente de sus movimientos.

Tanto igual sucede en el caso de aves granívoras como las palomas, que suelen volar bajo y en línea recta en busca de fuentes de agua. 

Obtener agua a través del hielo y la nieve

Si estás en una zona rodeada de hielo o nieve, podrás obtener agua derritiéndolo. Si pudiéramos elegir, es preferible el hielo. A la hora de derretir nieve, hay que echarla poco a poco porque, al ser porosa, si echamos mucha cantidad, absorberá el agua y el recipiente se quemará. 

Los riesgos de beber agua en mal estado

En muchos puntos del planeta podemos correr un riesgo alto al consumir agua en mal estado. Esto es algo muy habitual que tiene lugar en el tercer mundo, pudiendo derivar en una intoxicación por contaminación bacteriana. En el primer mundo también existe cierto peligro al consumir agua de arroyos próximos a prados sujetos a abonos con residuos orgánicos que son muy contaminantes. 

Al ingerir agua contaminada, nuestra salud puede verse afectada con enfermedades como cólera, disentería o fiebre tifoidea. También es posible sufrir otros trastornos por culpa de los parásitos que abundan en ella al beber directamente o bañarnos en aguas contaminadas o estancadas.  

El agua salada tampoco es una opción. Su alta concentración en sal terminaría por colapsar los riñones y provocar fuertes dolores hasta morir. Beber orina tampoco es la mejor alternativa, como tampoco lo es beber de algunas plantas que poseen una mezcla de compuestos químicos de aspecto lechoso que pueden resultar venenosos. 

¿Qué hacer para potabilizar el agua?

Si el agua está contaminada o creemos que puede estarlo, es preciso purificarla. Estos métodos te servirán a hacerlo de la mejor manera posible, aunque es aconsejable esperar aproximadamente una hora para poder consumirla. 

  • Pastillas potabilizadoras. Funcionan de una forma muy sencilla. Lo único que debes hacer es añadirlas al agua para que empiecen a liberar sus iones de plata, responsables de eliminar los gérmenes. Este método impedirá que enfermes y no te harán ningún daño, aunque utilices más de la cuenta. Suelen venderse en cajas con el número de pastillas necesarias para purificar diferentes litros de agua. 
  • Filtros de agua portátiles. El objetivo es limpiar el agua de parásitos, gérmenes e impurezas. Están dotadas de varias capas filtrantes que los convierten en un método efectivo. Su vida útil suele estar en torno a los 1000 litros y después basta con reemplazarlos por otros nuevos. Se pueden emplear de formas diferentes, ya sea para beber del agua, atornillados en botellas o a través del uso de bombas manuales. 
  • Yodo. Se utilizarán 10 gotas de yodo por cada litro de agua. Su coloración desaparecerá al cabo de un tiempo. 
  • Lejía. Para purificar un litro de agua, bastarán 4 o 6 gotas de lejía. Utilizada prudentemente, dejará un sabor agradable. 
  • Ebullición. Para purificar el agua basta con hervir el agua 10 minutos y proceder a su consumo una vez se enfríe. 

Conoce las plantas que almacenan agua

Al no encontrar rastro de agua por la zona, algunas plantas la almacenan, de ahí que podamos recurrir a ellas en un momento dado. Sin embargo, hay que tener precaución y rechazar todas aquellas que presenten una sabia lechosa o blanca. Esto significará que son tóxicas y que no sirven para beber ni comer.   

Dependiendo de la especie, el agua se acumulará en un lugar u otro. En el mundo existen infinidad de especies diferentes y desde aquí nombraremos algunas para que te hagas una idea. De cualquier forma, tener información sobre las especiales vegetales que abundan en la zona donde nos encontramos, aumentará nuestras posibilidades al poder distinguir las provechosas de las venenosas. 

  • Las bromelias están en la selva. Se encuentran en las ramas de los árboles y en sus hojas encontrarás agua. Es potable, aunque la mejor opción es filtrarla para evitar ingerir insectos y otros restos. 
  • De sobra es sabido que los cactus almacenan agua. Sin embargo, algunos de ellos son venenosos. En este caso deberás destinar el líquido con un alambique improvisado. Además, hay que manejarlos con mucha precaución porque sus espinas producen infecciones. La manera correcta para sacar el líquido es abrirlo por la parte de arriba e ir aplastando la pulpa en el interior de la planta para que expulse el líquido que podremos recoger en un recipiente. 
  • Existen varias palmeras como la nipa, el cocotero o la birí que almacenan un líquido dulce que podremos beber, aunque la leche que proporcionan los cocos maduros funciona a modo de laxante, con lo que al final perderíamos líquidos. En cuanto al resto de las palmeras, para sacar su líquido, coloca los tallos con flor hacia abajo y corta el extremo para que salga. 
  • En las raíces de algunas plantas también puede haber agua, como es el caso de muchas de las plantas que encontrarás en Australia. Los aborígenes de la zona saben identificarlas y emplean sus conocimientos para aprovechar al máximo su líquido. Es el caso del roble del desierto, la romasa o el árbol del agua, con raíces que se encuentran cerca de la superficie. En esos casos, se pueden arrancar, cortar, descortezar para sorber la humedad o aplastar para exprimir el líquido. 

Animales suministradores de agua

Normalmente, los animales no nos sirven de la misma manera que las plantas, aunque hay excepciones. Además, podemos utilizar algunos trucos como succionar los ojos, que contienen líquido, e incluso podemos beber su sangre.

En la espina de los peces grandes existen una reserva de agua. Para beber su líquido deberás tener cuidado al abrirlo en canal y quitar el hueso del lomo, procurando mantenerlo todo el tiempo en horizontal para que no se vierta. 

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